Léxico veterinario
TBE - Encefalitis transmitida por garrapatas a los perros
La encefalitis transmitida por garrapatas, TBE por sus siglas en inglés, es una infección viral transmitida por las garrapatas a los perros así como a los humanos. Los patógenos se encuentran en la saliva de estos parásitos y entran en el torrente sanguíneo del huésped a través de la perforación de la piel. Se trata de una infección poco frecuente en los perros que se da en Alemania, Suecia, Noruega, Suiza, Austria, República Checa, Italia, Francia y Grecia.
La TBE es una inflamación del cerebro y las meninges que, en casos extremos, puede llegar a ser mortal. La enfermedad la transmiten los ixodoideos (Ixodes ricinus), una especie de garrapata que suele estar activa principalmente de marzo a noviembre. En particular, esta enfermedad suele afectar con mayor frecuencia a las razas de perros grandes, como el Rottweiler. Asimismo, un sistema inmunitario débil parece favorecer la infección. Además de los perros, los humanos y los caballos también pueden ser huéspedes del virus los roedores, las aves y los zorros rojos. El único vector del virus es la garrapata Ixodes ricinus.
Enfermedad vírica transmitida por garrapatas:
- Encefalitis y meningitis
- Enfermedad poco frecuente en los perros, puede darse principalmente en el sur de Europa
- Parece afectar especialmente a razas de perros grandes
- El sistema inmunológico parece influir
- A tener en cuenta en viajes, ya que aparece también en otros países
Picadura de garrapata en un perro: ¿cuándo acudir al veterinario?
Debes acudir al veterinario por una picadura de garrapata:
- Si la zona de la picadura se enrojece o se inflama.
- Si la zona de la picadura se enrojece o se inflama.
- En caso de una fuerte infestación de garrapatas (especialmente en cachorros y perros pequeños): Si existe riesgo de anemia.
- Si el perro muestra síntomas como fiebre y apatía.
- Si tiene dolor y cojea.
Síntomas y tratamiento de la TBE
En los perros la infección puede trascurrir de 3 formas diferentes: de forma hiperaguda (muy rápido y de forma repentina) con resultado letal, de forma aguda (1-3 semanas) y de forma crónica asintomática (durante varios meses). Esto significa que en cierto casos puede darse un cuadro clínico pronunciado, mientras que en otros casos el trascurso es poco llamativo.
En la forma aguda, los primeros síntomas aparecen tras un periodo de incubación y varían en su gravedad. Sin embargo, la mayoría de los perros afectados suelen tener una infección asintomática, es decir, que no se aprecia. Los signos de la enfermedad que se han documentado en los perros que presentan síntomas incluyen: Fiebre, indiferencia, pérdida de apetito, depresión, así como síntomas neurológicos como convulsiones, parálisis, cambios en el comportamiento, somnolencia e hipersensibilidad a los estímulos táctiles. Si su amigo de cuatro patas muestra estos signos, consulte al veterinario inmediatamente, en especial, si ha vuelto de una zona de riesgo, si vive en una zona de riesgo o si ha visto una picadura de garrapata.
En caso de sospecha, el veterinario puede realizar pruebas para detectar el virus (test de anticuerpos en suero, test PCR). Sin embargo, los perros que se hayan infectado con el virus de la TBE anteriormente de forma asintomática pueden tener también anticuerpos, por lo que este test no es necesariamente concluyente. Además, se puede analizar también el líquido cefalorraquídeo. Debido a la gran variedad de síntomas, el veterinario descartará también otras enfermedades en el marco del diagnóstico diferencial. Lamentablemente, las garrapatas pueden transmitir más de un patógeno, de modo que a raíz de una picadura de garrapata pueden surgir síntomas de varias enfermedades a la vez. Esto dificulta aún más la labor del veterinario. No existe una terapia específica contra la TBE, por lo que la terapia se adapta sintomáticamente a cada caso. El éxito del tratamiento y su duración dependen de cada paciente, de su evolución individual y del inicio del tratamiento en el transcurso de la enfermedad. Por lo tanto, en caso de que sospeche de esta enfermedad, es importante consultar a un veterinario en una fase temprana.
Vacuna contra la TBE: lo mejor es la prevención contra las garrapatas
Dado que no existe una vacuna contra la TBE para los perros, la mejor prevención es evitar las garrapatas. Su veterinario dispone de productos que ayudan a evitar que las garrapatas se adhieran, así como productos que maten a las garrapatas adheridas. Su veterinario le ayudará a escoger el producto más adecuado para su perro. Si su perro pasa mucho tiempo al aire libre y, sobre todo, si vive en una zona de riesgo es aconsejable examinar al perro cuando haya estado fuera para comprobar que no tenga garrapatas. Las garrapatas pueden encontrarse en cualquier parte del cuerpo, pero generalmente prefieren los lugares con menos densidad de pelo y con piel fina. Por lo tanto, es aconsejable revisar la cabeza, las axilas, el vientre y la zona genital del perro.
Para quitar una garrapata, se deberían utilizar unas pinzas para garrapatas, ya que con ellas se puede atrapar la garrapata por la boca directamente encima de la piel. No hay que girar la pinza, ni echarle a la garrapata aceite, pegamento ni nada por el estilo antes de sacarla. No utilice los dedos para sacar la garrapata, ya que podría apretar la garrapata y los patógenos podrían entrar en el canal de la herida.
Puede aplicar con cuidado un desinfectante cutáneo adecuado en la zona de la mordedura. Si la zona siguiera estando enrojecida y gruesa, debería llevar al perro al veterinario por precaución. En el caso de muchas enfermedades transmitidas por garrapatas, la probabilidad de que sean transmitidas disminuye si la garrapata se saca pronto, dado que muchos patógenos no se transmiten hasta pasadas varias horas o varios días. Lamentablemente, este no es el caso de la TBE, que puede transmitirse inmediatamente, desde que la garrapata succiona por primera vez. Por este motivo, es especialmente importante una evaluación individual del riesgo y la prevención adecuada para el perro contra las garrapatas. En general, hay que tener en cuenta que el riesgo de garrapatas es especialmente alto en el borde de los bosques y en las praderas con vegetación alta. Antes de viajar, resulta útil informarse sobre el riesgo que suponen las garrapatas en el destino para proteger al perro de forma adecuada.